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El coche autónomo está dando pasos agigantados para convertirse en una herramienta realmente útil en pocos años. No obstante, al menos en España, todavía no disponemos de un marco legal en el que poder ampararnos para verificar posibles situaciones, especialmente lo que ocurriría en caso de sufrir un accidente. ¿Quién tendría la culpa? ¿El coche, el sistema o el dueño del coche?

¿Cómo se gestiona el accidente con un coche autónomo?

Cada vez que ocurre un accidente debemos encontrar una persona responsable que se haga cargo de darle la mejor solución a lo ocurrido. No obstante, aquí se abre una incógnita cuando vemos que es un coche autónomo el que ha tenido dicho percance, llevándonos a un quebradero de cabeza importante.

De hecho, esto lo hemos visto con los últimos accidentes sufridos por los Tesla con Autopilot, en los que las investigaciones señalaban al coche, aunque los creadores del vehículo señalaban que la culpa había sido por un exceso de confianza del conductor.

¿Qué dice el marco legal de nuestro país?

Haciendo un resumen de las leyes de España y haciendo una reflexión de lo que sería un tema nuevo que habría que incluir dentro de los límites legales, vemos que tenemos que partir del hecho de que todavía no tenemos una ley como tal que regularice tales situaciones. Por tanto, en caso de tener un accidente con un coche de conducción autónoma tendríamos que considerar lo que dice la Ley de Responsabilidad Civil en cuanto al tema de accidentes de automóviles.

De este modo, vemos que la ausencia de una normativa clara lleva también a que las aseguradoras puedan aludir que ha ocurrido un fallo mecánico como consecuencia de un error en el algoritmo y, de este modo, no asumir el pago de las indemnizaciones pertinentes. No obstante, aquí también habría que hacer hincapié en ver hasta qué punto pueden entender estas compañías que ha existido un fallo en la conducción autónoma. Por tanto, ¿se achacaría la culpa al conductor o al fabricante?

Por otro lado, también habría que ver cómo se resuelve este conflicto que supuestamente ha generado un algoritmo y si puede ser juzgado del mismo modo que una persona. De hecho, se supone que estos coches se configuran para tomar la mejor decisión, por lo que el juicio es ciertamente incierto.

Una posible solución sería la creación de una plataforma global de usuarios, propietarios y fabricantes de estos coches donde se crearía una bolsa para resarcir estos daños colaterales, al menos en el tiempo que dura la implementación de una legislación que regule estas actividades.

En definitiva, es indudable que el coche autónomo traerá una gran cantidad de ventajas, pero también es importante tener controlados estos aspectos para no estar en un limbo legal como estamos ahora mismo.