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Todos los vehículos incluyen de serie un filtro de polen, también conocido como filtro antipolen; y como pasa con el resto de filtros del coche, el del polen también nos exige un mantenimiento mínimo. Como bien sabrás, el aire que respiramos en la ciudad cuenta con agentes peligrosos como el humo, cenizas o partículas que son perjudiciales para la salud, y tenemos unos filtros que evitan que entren en el habitáculo. Pues bien, el filtro de polen evita que las partículas de polen y las esporas se cuelen dentro del coche.

Cada vez hay más personas afectadas por la alergia al polen, que tiene una incidencia especial en los meses de primavera e incluso en verano, y sin estos filtros, el aire que respiramos dentro del coche es de peor calidad. El hecho de respirar aire de mala calidad puede tener efectos dañinos sobre tu salud y la del resto de ocupantes del coche, además de aumentar la fatiga al conducir. Por suerte, contamos con este filtro que se encarga de impedir el paso del polen hacia el interior del vehículo, mejorando las condiciones de la conducción.

¿Cuándo hay que cambiar el filtro de polen?

Todos los filtros del coche deben cambiarse periódicamente, y el filtro de polen no es una excepción. Lo ideal sería cambiar el filtro de polen una vez al año, en las últimas semanas de invierno. La elección de esta fecha no es baladí, ya que supone cambiar el filtro de polen justo antes de que se intensifique la concentración de alérgenos en el aire, de modo que tener el filtro nuevo será más efectivo. Además, la humedad y el frío del invierno desgastan considerablemente este filtro, así que estamos en el momento ideal.

Otra opción es cambiar el filtro de polen entre los 15.000 y 30.000 kilómetros, aunque su estado depende del uso que le demos al coche, de la zona donde conduzcamos habitualmente o incluso de la marca y modelo del vehículo. La mejor opción para cambiarlo es hacerlo en el servicio oficial de tu vehículo, que además puede incluir ofertas como el descuento del 20% en el cambio del filtro de polen que ofrece Letamendi. Es una operación rápida, en unos 20 minutos te habrán cambiado el filtro del polen.

Mantenimiento del filtro de polen

Más allá de cambiarlo periódicamente, el filtro de polen no exige mucho más mantenimiento. Lo que no deberías hacer nunca es tratar de limpiarlo con agua o aire a presión, ya que es un filtro muy sensible y la presión acabará por deteriorarlo, de modo que no tendrá ningún efecto. Lo que sí que puedes hacer es secar el filtro con un trapo de algodón si ves que hay restos de agua o humedad, aunque de forma muy suave.