Seleccionar página

El ciclo de homologación Worldwide Harmonized Light Vehicles Test Procedures (WLTP) está empezando a implantarse como fórmula de medición de los consumos de combustible aceptada por una mayoría de Gobiernos, que son las instituciones que deben controlar estos importantes indicadores para el respeto al medio ambiente.

A continuación, te explicamos cómo se está poniendo en práctica y qué incidencia tiene en los coches. Toma nota.

La evolución de los patrones de medición de la contaminación por parte del vehículo

En las empresas que se dedican al sector del vehículo saben perfectamente que no pueden fabricar coches cuyo índice de contaminación supere el previsto por las homologaciones estatales. Desde 1980 se ceñían al NEDC, pero podemos señalar que se estaba quedando desfasado. Y es que, según la ONG T&E, la diferencia entre los resultados de las pruebas efectuadas y el comportamiento de los vehículos en circunstancias más realistas llegaba a alcanzar el 24 %.

Por consiguiente, podemos comprender por qué estos baremos se estaban quedando obsoletos a la hora de medir la contaminación; la liberación de gases nocivos, como el dióxido de carbono a la atmósfera. Ya sabes lo perjudiciales que son para la naturaleza y salud. Así que, en este aspecto, la sustitución del NEDC por el nuevo ciclo de homologación ha sido una de las decisiones más firmes de las instituciones comunitarias para combatir los inconvenientes de la contaminación producida por el tráfico.

En este sentido, ha sido presentado un calendario de transición hacia el nuevo modelo. Si desde el 1 de septiembre de 2017 se ha aplicado el nuevo indicador a los modelos novedosos en el mercado, desde el 1 de septiembre de 2018 se está teniendo en cuenta para todos los coches nuevos de la Unión Europea. Y a partir de 2020 los objetivos de reducción de dióxido de carbono que se fija la Comisión Europea serán contemplados en virtud de los nuevos ciclos de homologación a aplicar.

Las implicaciones para los motores diesel y otros vehículos

Estos cambios tratan de convertir las pruebas realizadas a los coches en baremos más realistas, por lo que tendrán en cuenta las velocidades de promedio alta y muy alta, media y baja. Se valorarán, además, acciones como la aceleración, la parada y el frenado. Asimismo, se comprobarán aspectos como los cambios de marcha, el impacto ambiental del equipo adicional y la temperatura.

Por otro lado, el nuevo ciclo de homologación tiene la virtud de homogeneizar los índices de medición entre las distintas regiones del planeta. De este modo, los incentivos fiscales que se otorgan a los conductores en función de su disminución de las emisiones contaminantes (en España se está rumoreando la implantación de una tasa al diesel) tendrán una aplicación más efectiva.

En definitiva, la instauración del WLTP conllevará beneficios para la naturaleza y nuestra salud.