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Hoy en día, la tecnología se ha convertido en un aspecto fundamental de nuestras vidas, siendo algo que ha sido llevado a prácticamente todos los ámbitos dentro de la sociedad, y que, por supuesto, afecta al sector de la automoción. Entre otros avances, esta tecnología queda patente en el coche autónomo, el cual ha sido toda una innovación en los coches del presente y, especialmente, del futuro.

La influencia del coche autónomo

Los modelos autónomos de los automóviles se basan fundamentalmente en la información, ya que son dispositivos perfectamente creados para procesar las situaciones y evitar posibles problemas. Por tanto, la principal característica es el hardware informático incluido en el vehículo, que mira por nuestra seguridad y la de los demás conductores y pasajeros.

De esta forma, destaca la figura del conductor virtual, que no es más que la definición como tal del coche que describimos. Este conductor virtual toma el control del vehículo como si fuera una persona. Ahora bien, esta persona virtual consta de varios elementos para llevar a cabo sus funciones de manera correcta.

Por un lado, los sensores son los oídos y los ojos del coche. Estos permiten tener localizados en todo momento los distintos elementos que rodean al coche como la carretera, otros vehículos, personas, obstáculos, etc. Además, las cámaras y el radar incorporado hacen que el control sea aún mayor, pudiendo hacer una visión de 360 grados y con un alcance de hasta dos campos de fútbol de distancia.

Por otro lado, las cámaras incorporadas son capaces de leer las señales de tráfico, radares de corto y largo alcance e identificar objetos, con una tecnología capaz de realizar sus funciones tanto en buenas condiciones como en adversas, climatológicamente hablando. Además, los algoritmos incorporados también son usados para la localización, así como la seleccionar la mejor ruta, sobre todo cuando vamos a realizar un viaje largo y no conocemos el camino.

De esta forma, la visión de la computadora nos ayuda mediante los mapas en tres dimensiones que lleva incorporados, pudiendo ver por qué ruta vamos gracias a la alta definición de sus pantallas. Finalmente, la potencia para calcular los datos hace que optimicemos el tiempo en las mismas rutas.

Y con toda esta información, el vehículo autónomo piensa por sí mismo y toma las mejores decisiones, las cuales repercuten en nuestro bienestar y en un mejor viaje a bordo. Además, la nueva información que va adquiriendo mediante las rutas por las que viajamos, hace que se quede guardada, recordándola para próximos viajes.

En definitiva, se trata de una serie de ordenadores que hacen que la tecnología dentro del coche autónomo sea llevada al extremo, facilitándonos la conducción y haciendo que el sector de la automoción esté más allá de la vanguardia en nuestra sociedad.