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Ya tenemos el verano encima y, aunque a lo mejor no nos lo parezca, el calor veraniego no solo no afecta a nosotros, sino también a nuestro vehículo. Si no quieres tener que enfrentarte a alguna avería por culpa de las altas temperaturas, quédate aquí y sigue leyendo.

Coches y calor: consecuencias y soluciones

Las altas temperaturas y las condiciones climatológicas del verano inciden de forma directa en los coches, y los resultados pueden no tardar demasiado en hacerse evidentes:

El motor de tu coche pierde potencia.

Seguramente lo has notado, más aún si tu coche tiene ya unos cuantos años, pero uno de los efectos del calor es que el motor de tu coche pierde potencia, llegando incluso a suponer una reducción del 15 por ciento. El uso del climatizador o el aire acondicionado también contribuyen a restar potencia al motor.

Solución: Asegurarnos de que las bujías y los filtros del aire se encuentren en buen estado.

El número de averías aumenta.

Siempre es en verano cuando más averías aparecen, ¿verdad? No es casualidad que sea entre finales de junio y mediados de julio la época en que más averías se registran. La mayor parte de esas averías tienen que ver con el aire acondicionado.

Solución: No usar el aire acondicionado de forma constante y, antes de encenderlo, abrir las ventanillas para que salga el calor interior y la temperatura se iguale a la del exterior.

Los neumáticos tienen que soportar temperaturas extremas.

Si ya de por sí tienen que soportar el calor ambiente, también hay que unirles las altas temperaturas que alcanza el asfalto y la velocidad a la que circulemos, aumentando el riesgo de pinchar o sufrir un reventón.

Solución: Comprobaremos bien la presión de inflado, porque si es muy baja se calienta mucho más la banda de rodadura.

Los frenos sufren y se desgastan más.

Las altas temperaturas inciden de forma directa en los frenos de nuestro vehículo y podemos llegar a encontrarnos que el coche frena menos de lo habitual e incluso que los discos lleguen a deformarse por el calor.

Solución: Comprobaremos que el líquido refrigerante está en óptimas condiciones y que no hay pérdidas por ninguna parte.

Daños en la carrocería.

La pintura es una de las grandes afectadas por la acción del sol y el calor si el coche pasa largos períodos expuesto, así como los acabados del interior del coche.

Solución: Lavaremos el coche a menudo, aplicaremos ceras que absorban los rayos V, aparcaremos a la sombra siempre que podamos y usaremos parasoles para proteger el interior.

No olvidar el servicio de mantenimiento

Prevenir siempre es la mejor solución, y por ello no debes dudar en acudir a tu taller de confianza nada más llegar la época veraniega para un servicio de mantenimiento: allí te aconsejarán y dejarán tu vehículo a punto.