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Tenemos la costumbre de hacer una revisión del coche antes de salir de vacaciones, pero son muy pocas las personas que hacen lo propio a la vuelta de las mismas. Y es un error mayúsculo porque durante el periodo de descanso sometemos a nuestros utilitarios a una importante situación de estrés, que conviene superar de la mejor manera posible.

Añorado microclima

Sucede con el vehículo que está acostumbrado a circular en un ambiente muy concreto, con un clima muy determinado. En un microclima que no siempre sienta bien.

Un coche que reside en una zona cálida sufre en exceso al verse abocado a dormir a la intemperie, en una fría localidad de la meseta.

Como padecen los coches del norte de España cuando en pleno verano se desplazan hasta el Mediterráneo. La suma de calor y humedad resulta de lo más asfixiante.

Especial cuidado hay que tener si hemos pasado dos o más semanas en una localidad costera con mucha humedad y salinidad ambiental.

Lavar y encerar el coche

Ya en casa, lo mejor que podemos hacer es dar un buen lavado a nuestro coche, sobre todo por los bajos. Y estaría muy bien aplicar un buen tratamiento de cera a la chapa. Porque nuestra carrocería lo vale.

No te olvides nunca de que los coches que residen en localidades costeras presentan un mayor grado de desgaste de su carrocería porque la humedad y la sal propician que se oxiden.

Si estás en la costa mediterránea y llueve, es más que probable que tu coche quede cubierto de barro; porque en ese litoral, a veces llueve barro.

El barro

Otra circunstancia que deberíamos tener en cuenta es la luna delantera, ya que podría darse el caso de que, al limpiar el barro, las escobillas de los limpiaparabrisas se cuartearan y dejaran de cumplir su función de forma eficaz.

Ten en cuenta que con los cambios radicales de temperatura, el salitre, la lluvia, el granizo, la variación térmica o las escobillas, tienden a generar sufrimiento.

Neumáticos y cristales

Una vez en casa, con las vacaciones acabadas, estaría bien que también lleváramos el coche a un taller especializado en cristalería, en el que exista la posibilidad de reparar cualquier pequeña imperfección producida por un impacto o por la variación radical de la temperatura y la humedad. A veces no hace falta ni pagar el arreglo porque el seguro del coche suele asumir el coste de estos trabajos.

Tampoco nos podemos olvidar de revisar las ruedas. Debemos cerciorarnos de que no estén viejas, ni cuarteadas, y de que mantengan una profundidad en el dibujo del neumático de, al menos, al menos 1.6 milímetros de profundidad.

Y por supuesto, resulta obligado revisar los niveles del líquido de frenos, del agua y el aceite.