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El mensaje “Revise la presión de sus neumáticos” es un mensaje recurrente que solemos ver en los paneles informativos de la DGT durante nuestros desplazamientos por carretera, sobretodo durante periodos vacacionales; pero la pregunta que nos hacemos todos es ¿realmente es tan importante?

La respuesta es clara y rotunda:.

La presión de los neumáticos es un factor muy importante a tener en cuenta cuando hablamos de Seguridad Vial en mayúsculas, una acción tan sencilla como verificar una vez al mes que los neumáticos de nuestro vehículo están al nivel óptimo de inflado puede ahorrarnos muchos problemas a largo plazo.

Reducir los accidentes de tráfico es responsabilidad de todos.

El Gobierno de España persigue conseguir el objetivo estratégico “Visión Cero” que pretende reducir a “cero” la cifra de lesionados en las carreteras hacia el año 2050.

Revisar los neumáticos es fácil y sencillo.

Cada fabricante de automóviles indica, normalmente en la puerta del conductor de cada vehículo, la presión adecuada que deben tener los neumáticos según el modelo con el que estemos circulando; es importante saber localizar e interpretar esa información para poder tener siempre los neumáticos en condiciones optimas.

En otros posts anteriores, ya os hablamos de la distancia de seguridad y el mantenimiento de los neumáticos; ahora os hablamos sobra la importancia de mantener la presión adecuada.

¿Cuáles son las consecuencias si llevo los neumáticos a menos presión de la recomendada?

  • Pérdida de adherencia. Es uno de los efectos más reconocibles de circular con los neumáticos a baja presión. Puede ocasionar sensación de “flaneo” en la curvas. Esto significa que podemos tener la sensación de que el coche se mueve de un lado a otro como si fuera un flan, de ahí el nombre.
  • En casos extremos, al circular a muy baja presión, y por efecto de la temperatura y un brusco cambio de trazado, podrías enfrentarte a un reventón o al “desllantado” del neumático.
  • Aumento de la distancia de frenado. Un neumático con una presión inferior a la recomendada necesita más metros para reducir la velocidad del vehículo.
  • Incremento del consumo de combustible. Debido al aumento de la resistencia a la rodadura. El esfuerzo para mover el coche es mayor.
  • Mayor desgaste del neumático. Habitualmente de forma irregular. Si circulas a baja presión hay más rozamiento, más temperatura y más torsiones. Te tocará cambiarlos más a menudo.
  • Aquaplaning. Ocurre cuando circulas a menor presión de la debida sobre un pavimento mojado, normalmente con inclusión de charcos, en el que los neumáticos no son capaces de evacuar toda el agua y pierde el contacto con el asfalto.

Si circulas con una presión por encima de la media:

  • La distancia de frenada aumenta.
  • Los neumáticos se desgastan por el centro y por lo tanto duran menos.
  • Consume menos carburante, pero aumenta el riesgo de rotura por impacto.

Una presión correcta aporta seguridad en la carretera ya que el neumático responde adecuadamente y el conductor puede controlar así el vehículo. Contribuye además al cuidado del medio ambiente ya que reduce las emisiones de CO2 al ahorrar combustible.

Comprueba las instrucciones del fabricante de tu automóvil, revisa la presión de tus neumáticos y recuerda que la Seguridad Vial es cosa de todos.

Fuente:
www.neumaticoyseguridad.es

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