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Los triángulos de emergencia son un equipamiento de seguridad obligatorio en coches y camiones. El Reglamento General de Vehículos establece que todo vehículo (excepto los de dos ruedas) deben llevar dos triángulos reflectantes que servirán para señalizar el lugar donde se ha efectuado una parada en caso de avería o accidente. Estos dispositivos deben ser equiláteros y medir entre 55 y 65 centímetros de lado, mientras que cada lado tendrá 7 centímetros de ancho. Las patas tendrán al menos 5 centímetros de alto y en ningún caso el triángulo estará a más de 30 centímetros del suelo.

Los triángulos deberán colocarse cuando el vehículo se quede inmovilizado en la vía o en el arcén y no sea posible apartarlo. Y su colocación se hará, obligatoriamente, con todas las precauciones y siempre que las condiciones de circulación lo permitan.

Es muy importante que los triángulos estén debidamente homologados y cumplan con los requisitos legales. El principal de ellos es que estén hechos de forma que se garantice su visibilidad a un mínimo de 100 metros.

Cómo se colocan los triángulos

Aunque pueda parecer fácil, la colocación de los triángulos es muy importante y de ella puede depender, incluso, nuestra vida o la de las personas que acudan en tu ayuda. En ocasiones, con el nerviosismo de un accidente o bajo malas condiciones climatológicas, se comenten errores que inutilizan los triángulos.

Lo primero que hay que tener en cuenta es la seguridad personal: encender las luces de emergencia y, para salir, ponerse el chaleco reflectante.

Después, es importante atender al tipo de vía en el que se encuentra el vehículo. Si se trata de una carretera de doble sentido se colocarán dos triángulos: uno, 50 metros por delante y otro, 50 metros por detrás del punto de parada. En el caso de vías de dos o más carriles por sentido, como autovías o autopistas, es suficiente con situar un único triángulo 50 metros por detrás del vehículo detenido.

Estas distancias no son aleatorias: A 120 km/h, un conductor necesita una media de 113 metros para detectar la emergencia, identificarla, calibrar el peligro y reducir la velocidad. Por eso, si el triángulo es visible al menos a 150 metros del punto de detención, hay espacio suficiente.

En todos los casos, los triángulos deben colocarse perpendiculares al eje de la vía, de forma que los conductores que avancen hacia ellos los vean sin problemas. Si se colocan oblicuos, su visibilidad se reduce notablemente y pueden pasar inadvertidos para muchos conductores.

A veces, el viento o cualquier otra circunstancia pueden tumbar los triángulos. Es necesario comprobar periódicamente que estos siguen en su sitio y, si es necesario, volver a colocarlos correctamente.

La importancia de estos accesorios es enorme y su ausencia en el coche está penada con hasta 200 euros de multa.