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Las nuevas necesidades de los usuarios, la evolución de las tecnologías y las novedosas actividades económicas están cambiando la forma en la que concebimos el mundo. En los transportes por carretera, encontramos una llegada paulatina de coches autónomos, lo que repercute en negocios clásicos, como el del seguro de vehículos.

Habrás podido observar cómo, desde hace unos años, la fotografía, la industria musical o el sector bancario están comenzando una evolución que, de momento, puede resultarte desconocida. La llegada masiva de los coches autónomos no es diferente y los expertos vaticinan, según la Harvard Business Review, que los seguros del automóvil dejarán de tener tanta demanda y, por tanto, utilidad.

La economía colaborativa tiene gran parte de responsabilidad en la nueva concepción del mundo y peculiar visión del transporte, entendido durante el siglo XX como símbolo de estatus social, cuando disponías de más de un vehículo en propiedad. Hoy día existen compañías como Uber, Cabify o Amovens, que nos ofrecen compartir trayectos con personas desconocidas.

También tienes diferentes alternativas para los desplazamientos de la mano de nuevas compañías que te alquilan coches sin conductor por las grandes ciudades. Estas opciones son de gran interés para las nuevas generaciones, que se muestran bastante reacios a conducir y mantener coches o casas en propiedad.

Se estima que el 90 % de los accidentes de automóvil deriva de causas humanas, por lo que con la llegada de los coches autónomos se reducirá, estadísticamente, la siniestralidad. Las compañías aseguradoras deberán adaptarse a las nuevas condiciones y rebajar sustancialmente el precio de sus productos, es decir, necesitarán una renovación completa para no desaparecer.

¿Cómo puede evolucionar el mundo del seguro?

Las formas de reconvertir este sector pasan por la ciberseguridad, los seguros de infraestructuras y la fiabilidad de los productos.

Ciberseguridad: la autonomía de los vehículos se produce por la conexión entre los equipos informáticos y las redes conectadas al propio coche, por lo que evitar los posibles hackeos en tu vehículo podría ser una nueva fuente de ingresos.

Asegurar las infraestructuras: debido a que se precisa una gran infraestructura tecnológica para albergar los equipos y servicios en la nube que puedan garantizar el buen funcionamiento de los coches autónomos.

Fiabilidad de los productos: posibles fallos en el software, las memorias o los algoritmos de la inteligencia artificial son las claves de las marcas que fabrican estos vehículos. Deberían estar convenientemente aseguradas para evitar la caída de sus ventas.

Para que toda esta evolución se constate, las aseguradoras deberían especializarse tanto en big data como en analítica. Deberían también actualizar y fabricar las infraestructuras necesarias para albergar las nuevas necesidades tecnológicas que ofrecerán los vehículos, encontrar los partners o alianzas más estratégicas y, por último, cambiar el modelo actual, basado en asegurar muchos riesgos pequeños; para asegurar pocos, pero grandes.