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Uno de los mayores problemas que se le plantean al usuario del motor, sin duda, es el repostaje de su vehículo. Muchas gasolineras ofrecen diferentes precios de una misma marca, descuentos por ser cliente habitual y un largo etcétera que harán priorizar una gasolinera frente a las demás. Un elemento que atrae a muchas personas a repostar en un punto en concreto es el combustible “low cost”, es decir, a bajo coste. Este tipo de combustible tiene el precio como principal diferencia sobre los demás. Llenar nuestro depósito nos costará unos cuantos euros menos, pero también estamos dotando a nuestro motor de “menor calidad”, por lo que los usuarios piensan que esto podría acarrear consecuencias a largo plazo. Pero… ¿de verdad es así? ¡Vamos a responder esta pregunta!

Ventajas y desventajas del combustible low cost

Como es de esperar, este producto a precio reducido verá cómo disminuye el número de componentes del que está compuesto. Pero esto no significa que no cuente con unos mínimos de calidad, puesto que la Unión Europea tiene establecido un límite que asegura que todo carburante que sea distribuido por Europa cuente con la calidad necesaria para que tu motor no sea dañado en ningún momento. Así que, si estás pensando repostar en una gasolinera que ofrece productos low cost, no tengas miedo… siempre y cuando la gasolinera sea de confianza.

Y es que lo que determina que el carburante que repostemos pueda dañar el motor es el tipo de almacenamiento, limpiado de tanques y filtros, regulación de la presión… en definitiva, que la gasolinera cuente con un tratado y cuidado óptimo con el carburante que se encuentra en los tanques esperando para salir. Si la gasolinera no realiza un buen mantenimiento o no cumple con las revisiones periódicas obligatorias es posible que, aquí sí, el carburante pueda ser perjudicial para nuestro motor.

Qué decisión tomar a la hora de escoger un combustible caro o un combustible barato

El combustible “caro” ofrece mayores prestaciones para nosotros, ya que cada marca añade aditivos que en el combustible barato no, como, por ejemplo, antiespumantes o correctores de humedad, y son estos los que proporcionan un mayor ahorro de combustible. Sin embargo, el barato no deja de tener un mínimo de calidad, puesto que proviene de las mismas refinerías que el caro, por lo que únicamente estás perdiendo aditivos que mejoran el carburante. El resto queda a tu elección. Si quieres reforzar tu coche y tener unas pequeñas ventajas a la hora de salir con tu vehículo, el carburante caro será una buena elección, pero siempre ten en mente que el combustible barato cumple con un mínimo de calidad y nunca dañará tu motor. ¡Tú tienes la última palabra!